King Kong muere en sístole


Me contaron una anécdota que pasó en un hospital.

Durante una guardia, un grupo de profesionales de la medicina, vieron la película King Kong. Al finalizar la película alguien dijo:

– Uyyyyy, qué raro!.

El resto le preguntaron a qué se refería, a lo que respondió:

– Que King Kong muere en sístole.

Recordé esta anécdota hace unos días mientras hablaba con un niño. Se pueden aprender muchas cosas hablando con un alumno de primaria.

Me explicó lo que estaban estudiando en las distintas materias y supo explicarme qué contenidos trataban últimamente en cada una de ellas.

El niño está angustiado por las notas que saca en los exámenes. En esas situaciones se pone nervioso y se bloquea, en cambio a mí me explicó muchas cosas, algunas que yo no sabía y otras que había olvidado.

Fue entonces cuando recordé la anécdota de la guardia del hospital y se me ocurrió comparar el conocimiento con una película. Le expliqué que aunque veamos la misma película, y, aunque lo hagamos dos personas al mismo tiempo, seguro que al salir contaremos cosas diferentes, porque nuestras experiencias, intereses y conocimientos previos son distintos. Si a mí me gustan las plantas, por ejemplo, me habré fijado en esa kentia que estaba en tal escena, que tú ni siquiera viste; en cambio tú, que te interesas por la pintura, te habrás fijado en el cuadro de tal autor que había en esa oficina.

Nadie tiene por qué saber lo mismo que otra persona; que lo que sepa cada cual estará bien y sea lo que sea también, y no tiene por qué saber más (por mejor), ni menos.

Pues igual ocurre con el conocimiento y con el aprendizaje: nadie tiene por qué saber lo mismo que otra persona; que lo que sepa cada cual estará bien y sea lo que sea también, y no tiene por qué saber más (por mejor), ni menos. Cada persona es diferente y desarrollará unas habilidades únicas con lo que va aprendiendo a lo largo de la vida.

No recuerdo exactamente que más le dije. Fue algo parecido a esto: Cada persona es única. Tú eres especial porque eres único y no hay nadie más en el mundo como tú. Se echó a llorar diciendo “qué cosas más bonitas dices de mí”.

Digo cosas bonitas de él porque me parece un “bonico”, me parece una gran persona, una persona maravillosa que tiene mucho que aportar y que es lamentable que para el sistema educativo sea una nota que no refleja en absoluto quién es él, (ni quien es nadie) ni dentro de la escuela, ni fuera de ella.

Es lamentable que para el sistema educativo sea una nota que no refleja en absoluto quién es él

¿Por qué yo me puedo permitir no saber contestar esas preguntas de esos exámenes que, por otra parte están tan alejados de los intereses, de las necesidades, y, en definitiva, de la vida, y a ellos y ellas les exigimos que sepan esos conocimientos que incluso llegan a ser una tortura para muchos?

Deberíamos fijarnos en cómo se construyen como personas, en qué valores transmitimos, en cómo estamos enseñando a convivir, en el respeto mutuo, en la ayuda que nos prestamos, en cómo favorecer el máximo desarrollo. Deberíamos centrarnos en otro tipo de aprendizajes, aprendizajes con sentido. Aprendizajes diferentes para cada cual porque cada cual también es diferente en muchos aspectos.

¿Quién de nosotros se fijó, al ver la película, en que King Kong moría en sístole?

La inmensa mayoría no nos hemos fijado en esa información, es un conocimiento “irrelevante” y sin sentido para nosotros, en el que no reparamos por desconocimiento, pero tampoco lo hacen personas con una formación muy próxima a la de esa persona para la que esa información sí que resulta significativa.

¿Quién va a saber que es imposible morir en sístole? Solamente una persona especialista en cardiología.

Cada persona tiene unas necesidades, unos intereses. Deberíamos responder a ellos y personalizar la enseñanza de tal manera que ofrecieramos conocimientos relevantes para nuestro alumnado, ahora, para su vida presente y no sólo pensando que le servirá en el futuro: cuando llegue a primaria, cuando vaya al instituto, cuando… promesas de futuro… Nos estamos olvidando de su presente, de su vida ahora y, en muchos casos, de su sufrimiento actual.

No puede ser que el valor de una persona se mida con una “nota”.

Publicado en Facebook el 8 de marzo de 2018:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10204574605441786&id=1733512924

M. José G. Corell

Orientadora educativa

Anuncios

Publicado por

M José G. Corell

Orientadora educativa que reflexiona sobre la orientación y cómo transformarla para hacer de la escuela un lugar más amable para todo el alumnado

Un comentario en “King Kong muere en sístole”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s